Segundas Oportunidades

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Segundas Oportunidades

Mensaje  Phyro el Miér Oct 14, 2009 6:40 pm

El ser me miró inquisitivamente y dijo:
- Veo que por fin te has decidido a levantarte. Ya estábamos a punto de quemarte con el resto de cadáveres.
Le sostuve la mirada sin decir una palabra.
- Entiendo que no quieras hablar. - Añadió - Es una... digamos "extraña"; experiencia el volver de entre los muertos.
Me miré las manos, cubiertas de una piel grisácea y seca, y las extremidades. Me palpé la cara y noté que tenía el rostro muy áspero y falto de calor.
- Te acostumbrarás, tranquilo. Pero deberías ir a Camposanto para hablar con el que manda allí.
Le miré a sus marrones ojos y articulé:
- No recuerdo... Nada.
El supuesto enterramuertos me miró divertido, como si la situación le hiciera gracia, y afirmó:
- Ya recuperarás los recuerdos con el tiempo. Ahora vete.
Sin despedirme, me fui rápidamente de aquél ténebro lugar. Por todas partes se vislumbraban árboles muertos, carcomidos y podridos. Llegué a un pueblucho de mala muerte en el que un letrero rezaba: "Camposanto". Edificios de piedra con plantas faltas de vida. De lo más triste.
Entré en el edificio más grande que vi. Un ser bastante semejante a mí sonrió socarronamente al verme enseñando una hilera de dientes amarillos. Cuando me acerqué a él, me dijo:
- Te estaba esperando. Lady Sylvannas tenía mucho interés en que pudieras servirnos.
Con una mirada escrutadora, le respondí:
- ¿Sylvannas...?
- La misma. Cree que eres el adecuado para sus propósitos, y... Espera que cumpla sus expectativas.
- No sé qué hago aquí - le increpé - y ahora una mujer espera cosas de mí. No tiene sentido.
- Ya lo entenderás con el tiempo y la experiencia. Ahora, si me haces el favor, ve a deshacerte de algunos de esos zombies tan molestos de afuera. Te recompensaré...
Comencé a enfadarme.
- ¡Maldita sea! - grité - ¡No tengo porqué servir a una tía que ni conozco! Ni siquiera pedí esto.
El ser con el que mantenía la conversación soltó un resoplido de fastidio y extendió su mano hacia mí. Susurró algo que me pareció latín y mi mente se llenó de confusas imágenes.
"Yo era humano. Yo vivía en Dalaran. Era un mago. Arthas atacó Dalaran. Intenté detenerle. Fracasé."
Comencé a recuperar la vista y me levanté del suelo. El hombre se rió y me increpó:
- ¿Todo claro? Muy bien. Ahora cumple tu cometido... Phyro de la Horda.

Phyro

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